11 septiembre 2008

Milagros de vida


Nuestras comidas consistían en arroz congée (arroz hervido en una papilla líquida), una sopa de verduras que escondía uno o dos trozos de carne de caballo, cartilaginosa del tamaño de un dado, un pan negro duro elaborado con lo que debía de ser basura de un almacén y lleno de trozos de alambre oxidado y polvo pétreo, y boniatos grises, un tipo de forraje que me encantaba. Luego empezaron a servir un cereal llamado trigo agrietado, otro forraje al que me aficioné. Mis padres y los demás adultos se tragaban aquello a la fuerza, pero yo siempre tenía buen apetito, y hasta el día de hoy me cuesta dejar comida en el plato, aunque me desagrade su sabor.


Milagros de vida
J.G. Ballard

(Arroz bol)

08 septiembre 2008

¿Una taza de té?


-¿Una taza de té? -le ofrecí.
Asintió.

Serví el agua caliente por tres veces sobre las hojas de té verde de Longjing, que previamente había depositado en sendos cuencos de porcelana de celadón de comienzos de la dinastía Ming, de color verde amarillento cálido. Según se decía, el primer agua era un encuentro, la segunda un placer y la tercera una despedida.


El secreto de la porcelana
Emilio Calderón

03 septiembre 2008

Muerdo el melocotón


Muerdo el melocotón. Su oro chorrea
por los dientes y fluye en la garganta.
Fresca pulpa que lame el sol y canta,
iluminando cuanto me rodea.

Boca feliz que siente y deletrea
el néctar añorado y se atiranta
en la sed de una lengua que levanta
la tersa plenitud de la marea.

Ahora bebo este zumo desleído
en su cauce de aroma y de caricia.
Es el sensual instante en que mi mano

abre otra vez el fruto sostenido,
para sorber su carne en la delicia
de esta hora radiante del verano.


Justo Jorge Padrón

(La vida es un melocotón. Dona Turner)

01 septiembre 2008

El primer café de la mañana


El tomarse un café por la mañana es aquí un rito ancestral a partir del cual -junto con la oración- los árabes comienzan el día. La campanilla del vendedor de café que al amanecer recorre el barrio calle tras calle ha sido su tradicional despertador. Al oír este toque de diana, se levantan de un salto y salen de sus casas a esperar la aparición del hombre que distribuye el café recién hecho, aromático y fuerte. El tomarse un café por la mañana es el momento de intercambio de saludos y parabienes.


Zanzíbar. Ébano
Ryszard Kapunscinski

(Café expreso. Susan A'court)

22 agosto 2008

La sandía


Cual si de pronto se entreabriera el día
Despidiendo una intensa llamarada,
Por el acero fúlgido rasgada
Mostró su sangre roja la sandía.

Carmín incandescente parecía
La larga y deslumbrante cuchillada,
Como boca encendida y desatada
En frescos borbotones de alegría.


Salvador Rueda

(Fernando Botero)

20 agosto 2008

El ajoblanco


Pon veinte almendras mondadas

Y cuatro dientes de ajo;

Añádele el agasajo

De unas migas asentadas

De pan de hogaza, empapadas

En agua clara. Mas luego,

Entrégate al dulce juego

De majar, lubrificando

Con óleo virgen. Y cuando

Encuentre la pasta apego,

Pon sal y agua de alcazarra

Y pon vinagre de vino,

Batiendo hasta hacer un fino

Licor que todo lo enlaza.

Al producto dale plaza

En cuenco, a mesa y mantel

-éste de lino, y aquél

de fino barro o madera-

Después añada el que quiera

Dulce uva moscatel.


Alfonso Canales


18 agosto 2008

Remedios para el amor


Marcial recomienda las setas en los momentos de dificultad amorosa: "Si la envidiosa edad aflojara el nudo de tu conyugal cortejo, que sean las setas tu algazara y la tierna chalota tu festejo."


Venus en la cocina
Revista Litoral nº 241. Poesía a la carta

16 agosto 2008

Desayuno, almuerzo, comida, cena


Las mujeres, a su vez, desde la mañana misma preparan el alimento. Digo "alimento" porque se come una vez al día, por lo que no se pueden usar designaciones tales como desayuno, almuerzo, comida o cena: no se come a ninguna hora establecida sino sólo cuando el alimento está preparado.

Un día en la aldea de Abdallah Wallo. Ébano
Ryszard Kapuscinski

(Cristián Avilés)

15 agosto 2008

Bogavante a la Newburg

2 pequeños bogavantes de 1/2 Kg cada uno
30 grs de mantequilla
1 vaso de vino de madera
100 grs de nata espesa
4 huevos

Cocer los bogavantes 5 mm en caldo. Abrirlos y filetear el cuerpo. Romper las pinzas y sacar la carne. En una sartén poner la mantequilla y el bogavante. Sazonar. Calentar suavemente 5 mm cada lado. Echar el vino. Cubrir y dejar cocer 15 mm.

Batir la nata y las 4 yemas. Echarlas en la sartén, removiendo hasta llegar a la consistencia de salsa.


La cocina impresionista de Monet
Litoral nº 241 Poesía a la carta

(Bogavante. Toño Vega)

14 agosto 2008

Placer del chocolate


Un cuadrado oscuro de chocolate
tiene para los dientes
el mismo efecto sencual
que el lodo en los pies traviesos de la niñez.
En la lengua, la densa materia oscura
suelta saliva en rojos cauces.
El chocolate se disuelve en dulce espeso fango
cuando lentamente se acarician los bordes
hasta que la tableta en la cavidad cálida
suelta aromas recuerdos y flores
en las distendidas papilas.

Ríos de chocolate
atraviesan encías y resquicios dentales
y el placer -que uno sabe fugaz-
da sus vueltas atrapado en la boca.

Devoro chocolate ahora que no te tengo
para, lícitamente y sin culpas,
abandonarme al erotismo.

Comiendo el chocolate pienso en tu piel a mordiscos
pienso en tus piernas
tus pies
pienso en los manjares suculentos
de la vida.

Placer del chocolate
Gioconda Belli

(Chocolat Noir)

12 agosto 2008

La mesa puesta


Ya tenía una mesa, como si fuera un cliente habitual. Era el único lugar del mundo fuera de su casa donde ya tenía una mesa. Era la misma de la vez anterior, al lado de la puerta. En efecto, sus cubiertos ya estaban puestos. El restaurante estaba vacío otra vez.

Abril rojo
Santiago Roncagliolo

(Bernard Buffet)

10 agosto 2008

Celebración de la vida

Me resulta imposible celebrar la vida ante un plato preparado de canelones bajos en calorías, acompañado de una ensalada de cuarta gama, un lácteo bio y una copa de agua mineral Perrier. Tampoco sé elegir entre las ascesis clásica y postmoderna, aunque me gusta más la primera. Por el contrario, disfruto cuando tengo los sentidos literalmente desbordados y las conversaciones con los seres queridos crean una arquitectura -literalmente un espacio y un tiempo- indescriptible mientras comemos. 

Filosofía, comida y cuerpo
Eduardo Rubio Díaz

08 agosto 2008

Papas a lo pobre


Primero colocó una sartén profunda, horrorosamente grasienta y ennegrecida, en un trípode dispuesto sobre las llamas, y en ella vertió lo que calculé serían como dos tacitas de aceite de oliva. A continuación con su navaja de bolsillo cortó a tajos un par de cebollas, sin esmerarse mucho en pelarlas, y, mientras burbujeaban alegremente en el aceite, partió en pedazos una cabeza de ajo entera y lo echó todo en la sartén.

-¿No pela usted los dientes de ajo? -le pregunté.

-¡Dios, no! Si no los pelas no se queman, y conservan mejor el sabor. También es menos trabajo.

Después de esto cogió un cubo en el que nadaban higiénicamene unas patatas que había pelado antes y, en cuclillas delante del fuego y con el cuerpo totalmente bañado en sudor, las partió toscamente en forma de gruesas patatas fritas de gran tamaño y las echó directamente al aceite chisporroteante. Cuando la sartén empezaba a desbordarse, revolvió las patatas con un palo y añadió más leña al fuego para que subiera la llama. En un cesto colgado de un palo había pimientos verdes y rojos y, cogiendo cinco o seis de los pequeños, los echó también enteros.

Entre limones
Chris Stewart

(Comidinha da Vovó. Osvandil Silveira Quimas)

06 agosto 2008

Lechuga emoción


Los cocineros tocamos emociones, damos algo más, no se trata sólo de una relación comercial, transmitimos emoción con una simple lechuga.


Santi Santamaría

05 agosto 2008

Tony para cenar


Pollo para cenar. Se detuvo en la puerta y fue retrocediendo a medida que el aroma del pollo asado le atacaba las narices. Pollo, pero ¿de dónde había salido? El único animal que quedaba en el gallinero era Tony, el gallo gigantesco. Su madre no mataría nunca a Tony. Quería al Tony aquel por su cresta airosa y grande y sus plumas hermosas y coquetas. Le había puesto unas ajorcas rojas de plástico sobre los espolones de las patas y se moría de risa al ver la vanidosa arrogancia de sus movimientos. Pero era Tony: en el escurridor vio las dos ajorcas partidas por la mitad, semejantes a dos uñas rojas.


Espera a la primavera, Bandini
John Fante

(A comer... Amanda Tomasoa)

03 agosto 2008

Disparate


Mira si hay mayor disparate que no beber vino y no comer tocino.

Francisco de Quevedo

(Wine Cellar Red. Emily Adams)

01 agosto 2008

Una botella de oporto


El día era intolerablemente caluroso y sofocante. Kolpakov acababa de comer y de beberse una botella de pésimo vino de Oporto, estaba de mal humor y tenía mal cuerpo. Ambos se aburrían y aguardaban a que menguara el calor para salir a dar un paseo.


La corista
Antón Chéjov

(Naturaleza muerta. Kimmo)

30 julio 2008

Arroz en cuenco de piel


Comencé a comer desesperadamente de aquellas manos de una blancura insólita. Cada cuando lamía un grano de arroz al tiempo que un trozo de piel aromatizada. El simple contacto con una piel que era como el propio jade me hacía pensar que yo seguía siendo un hombre libre y que no todo estaba perdido.


El secreto de la porcelana
Emilio Calderón

(Campo de arroz en la provincia de Oki. Utagawa Hiroshige)

28 julio 2008

El paraíso perdido


Te conocí

en el Supermarker. Entre carne

y verduras enlatadas

mi amor

ha madurado prontamente.

Y seguí caminando

a tu costado. Tú mirabas

el pan hecho paquetes; las manzanas,

las uvas, las cerezas

en sus frescos envases

tentadores. Había

mucha luz

en esa esquina. El aire

despeinaba tu sonrisa.


El paraíso perdido
Winston Orrillo

26 julio 2008

Pan con mantequilla


A la luz de una vela me sirvieron la cena. A ratos apoyaba ambos brazos en el tablero de madera y, ya cansado, mordisqueaba mi pan con mantequilla.


Niños en el camino vecinal
Kafka

(Pa i gerra. Salvador Freixas)