14 enero 2011

La misma sopa


Varios años y muchos aprendizajes después, Diego Sauri volvió a México como quien vuelve a sí mismo y no se reconoce. Sabía hablar cuatro idiomas, había vivido en diez países, trabajado como asistente de médicos, investigadores y farmacéuticos, caminado las calles y los museos hasta memorizar los recovecos de Roma y las plazas de Venecia. Era un cosmopolita y un excéntrico, pero ambicionaba como nadie que su última peripecia lo llevara de la mano a la misma sopa bajo el mismo techo por el tiempo que le restase de vida.

Mal de amores
Ángeles Mastretta

(Bodegón de cristal. Celestino Mesa)

13 enero 2011

Fundamento


El principio y la raíz de todo bien es el placer del estómago; aún el saber y la cultura, tienen que referirse a éste.

Epicuro

(The Langford Family in their Drawing Room. James Holland)

11 enero 2011

Pececillos


Entre los pelillos de su barba, su boca brillaba cuando se reía, y sobre todo cuando comía unos pescaditos fritos que cogía con las puntas de los dedos por la cabeza y la cola. En esta actitud es como más frecuentemente le imaginaba: sentado ante una gran mesa y comiendo uno de aquellos pescaditos. Los mordía en el lomo, iba quitándoles la carne con los dientes, y siempre yo veía el primer mordisco que era en el medio, como en la cintura del pez. Mientras lo comía, miraba al espacio con sus ojos azules que casi sonreían, no sé a quién, porque le veía siempre solo en aquella gran habitación.

Memorias de Leticia Valle
Rosa Chacel

(Pez. Maria Elena Mendez)

07 enero 2011

Mi limón, mi limonero


A veces nada tiene sentido, ni siquiera
que me des la mano o ese
limón redondo tan bello en la vereda.

Me dicen que os diga
José Antonio Muñoz Rojas

(Dos limones. Yingzhao Liu)

31 diciembre 2010

Comer es un placer


A nadie se le escapa el papel fundamental de la alimentación para la vida y la salud de las personas. Necesidad, placer, cultura y convivencia se unen en la mesa. Esta pequeña ceremonia cotidiana, en su aparente sencillez, muestra que la alimentación es capaz de armonizar, como pocas actividades humanas, el interés individual y el colectivo.

El sector agroalimentario, un pilar de futuro
Jesús Serafín Pérez

(Merienda en el prado. Clara Rodríguez)

13 diciembre 2010

Té medicinal


Me preguntó si quería una taza de té, y le dije que no, figúrate, si lo único que yo sabía del té era que mi madre me lo recetaba de niña para bajar la fiebre. Pero ella me lo sirvió de todos modos. "Ay, hija mía", me dijo. "Te falta mucho por aprender".

Diatriba de amor contra un hombre sentado
Gabriel García Márquez

(A mad tea party. Fernando Falcone)

10 diciembre 2010

Vino dulce, vino amargo


Sócrates dice que cuando está bien encuentra dulce el vino, pero cuando está malo le parece agrio.

Historia de la filosofía
Bertrand Russel

(Bodeguero. Rogelio Gastellón)

01 diciembre 2010

Caldillo de congrio


E
N el mar
tormentoso
de Chile

vive el rosado congrio,
gigante anguila
de nevada carne.


Y en las ollas
chilenas,
en la costa,
nació el caldillo

grávido y suculento,
provechoso.

Lleven a la cocina
el congrio desollado,

su piel manchada cede
como un guante
y al descubierto queda
entonces
el racimo del mar,

el congrio tierno
reluce
ya desnudo,
preparado
para nuestro apetito.


Ahora
recoges
ajos,
acaricia primero
ese marfil

precioso,
huele

su fragancia iracunda,
entonces
deja el ajo picado
caer con la cebolla
y el tomate
hasta que la cebolla

tenga color de oro.

Mientras tanto
se cuecen
con el vapor
los regios
camarones marinos
y cuando ya llegaron
a su punto,
cuando cuajó el sabor
en una salsa
formada por el jugo
del océano
y por el agua clara
que desprendió la luz de la cebolla,
entonces

que entre el congrio
y se sumerja en gloria,
que en la olla
se aceite,
se contraiga y se impregne.

Ya sólo es necesario
dejar en el manjar
caer la crema
como una rosa espesa,
y al fuego
lentamente
entregar el tesoro
hasta que en el caldillo
se calienten
las esencias de Chile,
y a la mesa
lleguen recién casados
los sabores
del mar y de la tierra
para que en ese plato

tú conozcas el cielo.


Oda al caldillo de congrio

Pablo Neruda

(La pescatera de Jávea. Rafael Llopis)
(Miquel Barceló)
(Ajo. Lisa Audit)

26 noviembre 2010

Calabacín sorpresa

Tomó de nuevo el tenedor, aunque ver ahora las rodajas de calabacín en su plato le produjo cierto desconcierto, como si las hubieran hecho aparecer por sorpresa. 

La soledad de los números primos 
Paolo Giordano 

(Frutas y verduras. Isabel Civit)

24 noviembre 2010

Vino poesía


La poesía es un sabroso vino
de la imaginación,
que, moderado,
alegra el espíritu,
regala el entendimiento,
deleita la fantasía

y menoscaba la tristeza.


Bernardo de Balbuena

(A los postres. Nuria Martínez)

21 noviembre 2010

Pitágoras en la cocina


Fundó una religión cuyos dogmas principales eran la transmigración de las almas y que el comer alubias era pecado. Su religión se incorporó en una orden religiosa, que en algunos lugares adquirió el control del Estado, y estableció una regla de los santos. Pero los no regenerados suspiraban por las alubias, y se rebelaron más pronto o más tarde.

Algunas de las reglas de la orden de Pitágoras eran las siguientes:

1. Abstenerse de las alubias.
2. No recoger lo que se había caído.
3. No tocar un gallo blanco.
4. No romper el pan.
5. No pasar sobre un travesaño.
6. No remover la lumbre con hierro.
7. No comer de una hogaza de pan entera.
8. No coger una guirnalda.
9. No sentarse en una medida de a cuarto.
10. No comer corazón.
11. No andar por las carreteras.
12. No dejar que las golondrinas aniden en el tejado de la propia casa.
13. Cuando el puchero se quita de la lumbre, no dejar su marca en la ceniza, sino removerla.
14. No mirar un espejo al lado de una luz.
15. Al levantarse de las sábanas, enrollarlas y hacer desaparecer la huella del cuerpo.

La filosofía griega primitiva
Burnet

18 noviembre 2010

Pescado agridulce


El costado del pescado agridulce estaba agujereado a cuchillo desde la cabeza hasta la cola, y los agujeros estaban rellenos con un sirope agrio de color naranja. Uno de sus ojos opacos estaba oculto bajo un lecho de cebollas de color verde esmeralda; su cola triangular colgaba melancólicamente fuera de la fuente, como si todavía pudiera moverse ligeramente.


Grandes pechos amplias caderas
Mo Yan

16 noviembre 2010

Banquete de bodas


La boda fue como todos esperaban. Gran comida, música y baile. Antes de la ceremonia muchas camisas blancas estaban ya manchadas de vino al obstinarse los campesinos en beber en bota. Las esposas protestaban, y ellos decían riendo que había que emborrachar las camisas para darlas después a los pobres. Con esta expresión -darlas a los pobres- se hacían la ilusión de que ellos no lo eran.

Réquiem por un campesino español
Ramón J. Sender

(La novia. Clara Rodríguez)

11 noviembre 2010

Al amor de la lumbre


Esto es lo que debemos hablar al amor de la lumbre en el invierno, tumbados en blandos lechos, después de un buen banquete, bebiendo vino dulce y garbanzos cascados: ¿De qué país es usted y que edad tiene, mi buen señor? ¿Y cuántos años tenía cuando llegaron los Medos?

Jenófanes
Historia de la filosofía
Bertrand Russell

01 noviembre 2010

Ajo discriminador


Por lo común no se habla mal de los extranjeros, o en todo caso no cuando ellos pudieran oírlo. A sus espaldas la gente se complace en quejarse de su presunto hedor a ajo, pero el caso es que los sibaritas alemanes comen hoy en día mucho más ajo que la mayoría de los turcos, quienes, a lo sumo, se permiten tomar un diente de ese saludable condimento el fin de semana. Disimulan para ser aceptados, pero persiste la cerrazon a todo contacto.

Cabeza de turco
Günter Wallraff

(Ajo. Yoko Tanaka)

29 octubre 2010

Sopa de fideos


Cuando Alzire y los niños llegaron repartió la sopa de fideos en tres platos pequeños, diciendo que ella no tenía apetito. Y aunque Catherine había colado ya el poso de café de la víspera, volvió a hacerlo, y se bebió dos tazones de un café tan claro que parecía agua de castañas. Pero le bastaría para tenerse en pie.

Germinal
Émile Zola

(La mesa está servida. Borges Soto)

20 octubre 2010

El viento


El viento es un exigente cosechero:
el que elige el trigo, la uva y el verso...
el buen vino
y el poema eterno...
el que sella el buen pan...

León Felipe

(Pan sacro. Filippo de Pisis)

10 octubre 2010

Corazón de uva y miel


Me traes, si, su redondo
sabor a miel,
su corazón de uvas
transparente.

Otoño en estío
Pedro Pérez-Clotet

(Uvas. Guillermo Muñoz Vera)

05 octubre 2010

Diógenes


Diógenes no necesitaba de un cuarto ni de un alojamiento abrigado; allí sin eso ya hace calor. Te metes en una barrica y ya está, a comer naranjas y aceitunas. Pero si se le hubiera ocurrido vivir en Rusia, no ya en diciembre, sino en mayo, habría llamado a alguna puerta. Casi seguro que se hubiera congelado de frío.

El pabellón número 6
Anton Chéjov

(Saco de naranjas. Alas)

01 octubre 2010

En la bodega

Pasó por la cocina, agarró una copa y un sacacorchos y fue a la bodega. Abrió la puerta. Estaba más húmeda y fría que la noche misma. Recorrió las botellas, no daba lo mismo cualquiera. Pasó por alto el Rutini. Se detuvo en un Finca La Anita. Sacó la botella. Cosecha 95. Dudó. Lo devolvió a su lugar y seis botellas más adelante se decidió por uno de los tres Vega Sicilia Único cosecha 79 que Alfredo había traído de Madrid en su último viaje. El viaje al que quiso ir solo porque tenía que cerrar una operación muy importante y no quería distracciones. Todaavía tenía la etiqueta con el precio, doscientos setenta euros. 

Las viudas de los jueves 
Claudia Piñeiro 

(Olvido Nicoletta Tomas Caravia)