31 julio 2020

Café y pipa

Lo mismo me ocurría con la escritura. Era como si me encontrara de guardia. Y si me despertaba a las tres de la mañana, me levantaba, hacía café, encendía mi pipa, y escribía en la mesa de la cocina hasta que llegara la hora de tomar el tren que me llevaría a mi estudio.

Otra vida por vivir
Theodor Kallifatides

30 julio 2020

Vino y pulpo asado

Si estos inquietantes emisarios se sentasen en la taberna de algún puerto, a beber vino, comer pulpo asado, hablar y emborracharse con desconocidos (nunca lo hacen por prudencia), podrían contar grandes historias de viajes.

El laberinto en un junco
Irene Vallejo

26 julio 2020

Tentempié de media mañana

Las azafatas avanzan por el pasillo sosteniendo unas bandejas de comida que empiezan a colocar delante de los pasajeros. Lise y Bill bajan la mesita adosada al respaldo delantero, dispuestos a recibir sus raciones. Es la mínima expresión de un tentempié de media mañana a base de salami sobre lechuga, dos aceitunas verdes, un rollito de jamón de York relleno de ensaladilla rusa y de un pedacito de algún producto escabechado, todo ello presentado sobre una rebanada de pan. Hay también un pastel con vetas de crema blanca y de crema de chocolate, además de una porción de queso americano envuelta en papel de plata, que se complementa con unas galletas en envoltorio de celofán. Junto a cada bandeja una taza de café de plástico.

El asiento del conductor
Muriel Spark

01 julio 2020

La Big Mac

El amor es como una Big Mac: los dos cuerpos son de carne y se encuentran en movimiento armónico. El delicioso panecillo envuelve los cuerpos en amoroso y cálido abrazo. Los besos con como un húmedo chorro de salsa tártara. Ardientes como las cebollas son los corazones que se adoran. Las esperanzas, todavía niñas, están verdes como la ensalada. El queso y el pepino provocan mayor apetito.

Quarterao, periódico de McDinald`s, filial de Río de Janeiro, 1983
Citado en Cabeza de turco
Günter Wallraff

30 junio 2020

Sándwiches de jamón con tomate

En el bar ocupan un velador, donde apoyan los bolsos, el libro de Lise y los codos. Piden sendos cafés y sándwiches de jamón con tomate. Lise coloca el libro contra el bolso, como para dirigir la vistosa cubierta a quien corresponda.

El asiento del conductor
Muriel Spark

16 junio 2020

Bistec flamboyé

Aquel tren iba decididamente a una velocidad de vértigo. Le pareció que haría una especie de buena acción, de cortesía con todo el vagón si iba a maquillarse de nuevo, lavarse las manos, retocarse el cabello antes de que llegaran el bistec flamboyé, el lenguado a la guillotina o el bombón que durante una hora iban a constituir su destino más próximo.

El párpado izquierdo
Francoise Sagan

22 mayo 2020

Veneno verde

Ya ni me acuerdo de qué razón nos hacía a veces abandonar el afable y acogedor Café Nacional y cambiar su atmósfera llena de humo por el humo igual y el mal olor del antiguo Slávie de los actores, situado en la esquina, frene al Teatro Nacional. Nos sentábamos al lado de la ventana que daba al muelle y sorbíamos el ajenjo. Era una pequeña coquetería con París, nada más.

Toda la belleza del mundo
Jaroslav Seifert

(La bebedora de absenta. Edgar Degás)

13 mayo 2020

Feta, acelgas y resina

Una noche en la plaza Gyzi, me armé de valor. Me senté en una suvlakería, a comer algo. El camarero era albanés y hablaba un griego extraordinario.
-¿Feta, acelgas y retsina también hoy? -me preguntó sonriendo.
Sólo nos habíamos visto una vez y se acordaba no únicamente de mí, sino de mi frugal comida. Me dieron ganas de darle un beso. No era más inteligente que otros camareros, no tenía mejor memoria. Pero estaba en el estado de alerta del inmigrante.

Otra vida por vivir
Theodor Kallifatides

24 abril 2020

Primer café de la mañana en el balcón mágico de mamá

A la mañana siguiente me despertaron las palomas que zureaban como motores que no podían arrancar. Eran las cinco de la mañana. Fui a la cocina, preparé el café y salí al balcón mágico de mamá.

Otra vida por vivir
Theodor Kallifatides

30 marzo 2020

Un tazón de chocolate

Había publicado un anuncio en un diario que se llamaba El Fomento del Comercio, y cada mañana releía su propio nombre y su título, no sin vanidad, mientras apuraba calmosamente un tazón de chocolate que le servía casi a tientas su patrona, una mujer arisca y caritativa que sospechando su necesidad no lo acuciaba con la exigencia del mísero alquiler, y que sin duda había adquirido el arte supremo con que espesaba y endulzaba el cacao en sus años de servicio en casa del párroco de la cercana iglesia de San Isidoro.

El jinete polaco
Antonio Muñoz Molina

20 marzo 2020

Salchicha danesa

Para conversar, sin embargo, había que ir a otro lado. Por eso se dirigió al restaurante de los paquistaníes, pero no acababa de entrar cuando sintió el golpetazo de un olor penetrante "como a cagalera" y salió volando. Se comió una salchicha danesa con otro griego, el de la plaza contigua, que se extrañó de verlo.

Otra vida por vivir
Theodor Kallifatides

17 marzo 2020

Mucha champaña

Mucha champaña, mucho jolgorio, por lo que el despertar al alba, antes de ir al golf, había sido muy penoso. Y la admiración burlona que había mostrado el joven al verlo llegar a la hora, no le había gustado mucho.

A mitad del recorrido
Francoise Sagan

(Heidsieck and Co. Mucha)

15 marzo 2020

Los sándwiches de Olof

En una ocasión vimos al futuro primer ministro Olof Palme, que viajaba con sus hijos. Estaba sentado en el suelo con las piernas cruzadas comiendo los sándwiches que les había preparado su mujer. Ni guardaespaldas, ni coches de la policía, ni nada. Suecia en ese entonces aún era inocente, pero no lo sería por siempre.

Otra vida por vivir
Theodor Kallifatides

13 marzo 2020

Boniatos y algarrobas

Un cuarenta y cinco es lo que hacía falta que viniera, decían, para que supierais agradecer lo que tenéis, pan blanco y carne de pollo y no boniatos y algarrobas, lo que os hemos dado con el sacrificio de nuestra juventud y nuestra vida y ahora desdeñáis.

El jinete polaco
Antonio Muñoz Molina

23 enero 2020

Un vino como nunca has bebido

La Futura dudó, pareció buscar la aprobación del enano, luego, de repente, se decidió:
-Bueno -dijo-, vas a cenar conmigo. Vas a comer muy bien, con un vino como nunca has bebido en tu vida y como nunca más beberás.

La Futura
Francoise Sagan

21 enero 2020

Una salchicha grasienta acaba con la vocación pictórica

De todas maneras, yo no llegué a ser pintor. Porque ocurrió lo siguiente: en la cuarta o en la quinta clase, más o menos, nos sugirió el profesor Marek que trajéramos de casa los modelos con los que montaríamos en la clase el bodegón propio. Mis compañeros de clase traían manzanas, naranjas, limones, floreros con rosas, diversas cajitas y candeleros.
Yo también traje conmigo objetos para hacer una naturaleza muerta muy proletaria, que armonizaba con el barrio obrero de Zizkov: una botella de cerveza, un vaso, una rebanada de pan y una salchicha envuelta en un papel grasiento. Monté el bodegón sobre la mesa de dibujo y esperé, con los demás, a que el profesor diera su visto bueno.
Cuando se me acercó, me miró y soltó con violencia:
-Por Dios, Seifert, quite esa salchicha. ¡No permitiré por nada del mundo que la pinte!
No tardé más que un par de segundos en comprender su preocupación. Y me quedé estupefacto.
Y en aquel momento memorable decidí que sería mejor escribir versos.

Toda la belleza del mundo
Jaroslav Seifert

16 enero 2020

Agua de menta

-Ya ves -dijo, apoyada en el decorado y bebiendo su agua teñida de menta-, ya ves, si no me ocupo más de ti no es porque no me gustes, incluso te amo, como se puede amar a mi edad, pero...

La diva
Francoise Sagan

09 enero 2020

Un buen café italiano

Luego se tomó un cafecito en el café del italiano, al que daba igual lo que le dijeras, siempre te respondía "Juventus", pero hacía buen café.

Otra vida por vivir
Theodor Kallifatides

06 enero 2020

Quesito de cabra y chianti

Ahora la mujer se quedaba con él todo el día. La vieja no subía. Las piernas de Miles mejoraban, comía quesitos de cabra muy perfumados. Luigia había colgado sobre su cama una botella de chianti que no tenía más que inclinar para recibir en la garganta un chorro de vino acre y de color rojo oscuro. El sol inundaba al granero.

El cielo de Italia
Francoise Sagan

03 diciembre 2019

Me hacía mi café

En realidad, no importaba por qué razón el cuarto actuaba en mí, sino de qué manera actuaba. Me hacía mi café, encendía mi pipa, encendía el ordenador, y el mundo entero me cabía dentro.

Otra vida por vivir
Theodor Kallifatides