20 septiembre 2012

Panecillos


Yo estaba amasando masa cruda de pan. Entre los tres, después de mucho debatir, habíamos decidido cenar panecillos, cosa que no habíamos hecho últimamente y, comer el pan recién hecho poniéndole encima las cosas que nos gustaban: queso, jamón o verduras.

La fórmula preferida del profesor
Yoko Ogawa
(The Baker. Job Berckhyde)

13 septiembre 2012

Vino y pimientos


Aquella tarde, los dos curas y el barbero estaban jugando a las cartas con don Alonso. La esposa de Cervantes les había puesto un jarro de vino y pimientos en un plato, para la sed.

Las gallinas de Cervantes
Ramón J. Sender

(Pebrots. Montse Pares Farre)

09 septiembre 2012

Pasteles de pistacho

 
Me hablas de tus amigos porque hoy tienes ganas de
organizar una fiesta
y te pones la blusa mostaza
y has comprado pasteles de pistacho...

Amor clásico. Mendigo
Jesús Aguado

(Pastry Chef. Stephane Marrott)

05 septiembre 2012

Espárragos


-Te veo delgado -comentó mamá-. ¿Te dan bastante comida? -Mucha comida. Espárragos con tostadas para cenar. Judías verdes con gelatina. ¿Gelatina? Antes no querías ni verla. -Era muy sabrosa. ¿Qué salsa te ponen en los espárragos? No les ponen salsa. Mamá se quedó consternada.

La cofradía de la uva
John Fante



04 septiembre 2012

Té de mañana


Sirvo el té y lo degustamos en silencio. Nunca antes lo habíamos tomado juntas por la mañana, y esa brecha en el protocolo de nuestro ritual tiene un extraño sabor.

La elegancia del erizo
Muriel Barbery

(Menú de la hora del té. Lisa Audit)

30 agosto 2012

Uvas y limones

MUJER, no dejes de crecer en torno
a mí. Pon tus murallas de jacinto
recién cortado alrededor del cuerpo
sin fin que me posee. Madura con tu lengua
sus uvas y limones antes de que la aurora
neblinosa del tiempo los marchite.

Interludio onírico en Salzsburgo.
Mendigo. Jesús Aguado

(Rachel Ferguson)

25 agosto 2012

Tila, manzanilla y anís


-Será cosa de que nos traigas una manzanilla con anís -le dijo Milagros, que había descubierto la propensión de su hermana a poner hierbas a hervir en agua siempre que las cosas externas le parecían inmanejables. -Pondré tila -aceptó Josefa sin darse cuenta del tono irónico que había en la voz de Milagros.

Mal de amores
Ángeles Mastretta

(Tazas. Tomasa Martín)

24 agosto 2012

De picnic


La comida ya estaba lista. Goma y Bhakta habían preparado pulau, carne de cabra al curry, coliflor y pepino rallado. Se sentaron sobre una esterilla y comieron. Ramchandra tenía un hambre atroz y empezó a devorar la comida con rápidos movimientos de las manos. Los otros rieron. Siguió comiendo incluso después de que todo el mundo hubo terminado, y pidió más comida.

Gurú de amor
Samrat Upadhyay

(James Tissot)

23 agosto 2012

Café recién hecho

 
La noche había volado; era como si las horas no hubieran existido, y ninguno de los dos sentía sueño ni estaba cansado. Por el contrario, teníamos hambre y Sonia empezó a preparar el desayuno.
Con el aroma del café recién hecho y el tocino, repasé las conclusiones provisionales a las que habíamos llegado durante nuestra larga conversación.

El percherón mortal
John Franklin Bardin

(The Cafe. Mary Jane Ansell)

01 julio 2012

La hora de la merienda


Entraban en la casa y les daba de merendar. Leche caliente con miel, y roscas de pan espolvoreadas con harina. A Esteban le gustaba ver cómo la harina se le caía de la rosca y manchaba levemente su vestido a la altura del pecho, y cómo ella se sacudía la harina frotándose la delicada tela con el muñoncito de su mano cortada. No, no parecía faltarle nada. Era antes bien como si otra mano, más frágil y pura, estuviera a punto de nacer del término de su brazo.

La princesa manca
Gustavo Martín Garzo

(Poppyseed Cake. Adolf Fenyes)

30 mayo 2012

Pan casero


-Estás muy guapo -le dijo con la frescura que las mujeres usan sólo para elogiar a los hombres que podrían ser sus hijos. Sin soltar la cintura de Emilia, Daniel la abrazó. Llevaba meses malcomiendo y pasando peligros, estaba urgido de cobijo y cariños, de un retazo de infancia y un pan horneado en la cocina de quienes le querían.

Mal de amores
Ángeles Mastretta

(Pan de levadura. Mariapia & Marinella Angelini)

24 mayo 2012

Gachas y lágrimas


Todos comimos las gachas del duodécimo mes que Dios nos brindó; mi ración me llegó a través de los pechos de mi madre. Nunca olvidaré la escena que rodeó la comida. Unas urracas se instalaron en la cruz, bajo el alto techo de la catedral. Fuera, un tren jadeaba mientras avanzaba por los raíles. Dos enormes calderos, llenos de carne de ternera estofada, humeaban sobre el fuego. Un sacerdote, vestido con una sotana negra, estaba de pie junto a los calderos y rezaba mientras cientos de campesinos hambrientos hacían cola delante de él. Los feligreses servían las gachas, con unos grandes cucharones, en cuencos; un cuharón a cada uno, fuera cual fuera el tamaño del cuenco. Los fuertes ruidos que hacía la gente al sorber dejaban constancia de que las gachas, diluidas en innumerables lágrimas, se consumían rápidamente.

Grandes pechos amplias caderas
Mo Yan


(Damas en el refectorio. Henri de Toulouse-Lautrec)

22 mayo 2012

Bacalao silencioso

Amelia bajó los ojos al plato y se aplicó a comer en silencio, sin decir siquiera si lo que se estaba llevando a la boca le gustaba o no. A lo largo de una serie de años, que ahora se pierden en la niebla, mi equilibrio mental estuvo supeditado al logro de recetas de cocina apetitosas y de un comentario aprobatorio por parte de los duendecillos reflejados en mi espejo. Son vicios que se pueden quedar crónicos si no se lucha contra ellos. Me negaba a preguntarle a Amelia si estaba bueno el bacalao.

Nubosidad variable
Carmen Martín Gaite

20 mayo 2012

Picnic


Sentada en el suelo, Milagros la vio trajinar hasta que hubo acomodado sobre el mantel platos, vasos, vino, queso, ensalada, pan, mantequilla y hasta un florero al que le clavó unas flores que le llevaron Emilia y Sol. Milagros detestaba los trabajos que la costumbre les había dado a las mujeres, le parecían suertes menores en las que miles de talentos mayores dejaban el ímpetu que debía ponerse en cosas más útiles.

Mal de amores
Ángeles Mastretta

(James Tissot)

18 mayo 2012

Torrijas

-Pues te equivocas -Blanca sacaba de la alacena una fuente de barro-, no es una tarta lo que te voy a preparar. Estarás cansada de comerlas en Londres y seguramente mejores que las que yo pueda cocinar. No. Para celebrar tu cumpleaños voy a hacer torrijas, o mejor dicho, vamos, porque tú me ayudarás y así aprendes. Es un dulce típico de nuestra Semana Santa. Buenísimas. Necesitamos, a ver... pan, mejor si es asentado, vino, canela, huevos, aceite y, fundamental, miel, miel buena de romero y jara.

El Corazón de la Tierra
Juan Cobos Wilkins

Pan con tomate y sardana


Curioso que las dos señas de identidad de la identidad catalana, el pan con tomate y la sardana, no se convirtieran en fenómenos sociales hasta bien entrado el siglo XIX. Tanto la sardana como el pan con tomate formaban parte de la comunión emocional de Carvalho con el país, impresionado desde niño por la majestad de la danza y por la propicia inteligencia del pan untado.

El hombre de mi vida
Manuel Vázquez Montalbán

16 mayo 2012

Dulces ante el altar

Unos hombres (¿sacristanes?, ¿monaguillos?) reparten dulces entre los fieles: ya un trozo de pastel, ya de mazapán, ya un caramelo. El que sostenga la mano extendida durante un rato largo podrá hacerse con dos o, incluso, tres raciones. Hay que comerse el dulce o depositarlo sobre el altar.

Viajes con Heródoto
Ryszard Kapuscinski

13 mayo 2012

Comer y comer


No podía entender aquel apetito desaforado ni que un hombre tan anciano pudiera comer y comer sin llegar a saciarse jamás. Aún observó otra cosa: no parecía diferenciar los sabores. Era como si cualquiera de aquellos alimentos le pareciera intercambiable con los otros con tal de poder llevárselo a la boca y deglutirlo sin demora. Así, no sólo vio cómo se comía, impertérrito, los embutidos, los dos quesos y la hogaza de pan, sino la harina y el azúcar, que tomaba a cucharadas, pasando de un saquito a otro sin que esto, al parecer, llegara a plantearle problema alguno, y luego la manteca de cerdo y hasta los garbanzos, que sacó de la bolsa para metérselos en la boca a puñados, sin ni siquiera atragantarse. ¿Y qué decir del aceite y del vinagre? Se los bebió de sus respectivas garrafas con la despreocupación del que bebe agua del botijo un día de calor.

La princesa manca
Gustavo Martín Garzo

(Le Pélerin. Louis Toffoli)


06 mayo 2012

Comiendo una naranja


Cuando miro sus fotos, la que le saqué comiendo una naranja, en el momento en que alza la vista, aquel día de noviembre en que fuimos por primera vez a Beaune, al mirarla veo los ojos de Lorca, los de alguien que es expulsado de la vida y destruido, nunca sabemos por qué motivo.

Juego y distracción
James Salter

(Orange spiral. Qiang-Huang)

04 mayo 2012

Café sin café


La señora Rosen, la madre de Ellen, también estaba allí, en el sillón opuesto. Tomaban café juntas, como hacían a menudo. Claro que no era café auténtico, aunque ellas seguían diciéndolo así: "Tomar café". En Copenhague no había café auténtico desde el inicio de la ocupación nazi. Tampoco había té auténtico. Sus madres bebían agua aromatizada con hierbas.

¿Quién cuenta las estrellas?
Lois Lowry

(Cafe Latte. Joy Alldredge)