En el bar ocupan un velador, donde apoyan los bolsos, el libro de Lise y los codos. Piden sendos cafés y sándwiches de jamón con tomate. Lise coloca el libro contra el bolso, como para dirigir la vistosa cubierta a quien corresponda.
El asiento del conductor
Muriel Spark
Somos un grupo de amigos. Nos gusta cocinar, saborear la amistad y la buena mesa.
30 junio 2020
16 junio 2020
Bistec flamboyé
Aquel tren iba decididamente a una velocidad de vértigo. Le pareció que haría una especie de buena acción, de cortesía con todo el vagón si iba a maquillarse de nuevo, lavarse las manos, retocarse el cabello antes de que llegaran el bistec flamboyé, el lenguado a la guillotina o el bombón que durante una hora iban a constituir su destino más próximo.
El párpado izquierdo
Francoise Sagan
El párpado izquierdo
Francoise Sagan
22 mayo 2020
Veneno verde
Ya ni me acuerdo de qué razón nos hacía a veces abandonar el afable y acogedor Café Nacional y cambiar su atmósfera llena de humo por el humo igual y el mal olor del antiguo Slávie de los actores, situado en la esquina, frene al Teatro Nacional. Nos sentábamos al lado de la ventana que daba al muelle y sorbíamos el ajenjo. Era una pequeña coquetería con París, nada más.
Toda la belleza del mundo
Jaroslav Seifert
(La bebedora de absenta. Edgar Degás)
Toda la belleza del mundo
Jaroslav Seifert
(La bebedora de absenta. Edgar Degás)
13 mayo 2020
Feta, acelgas y resina
Una noche en la plaza Gyzi, me armé de valor. Me senté en una suvlakería, a comer algo. El camarero era albanés y hablaba un griego extraordinario.
-¿Feta, acelgas y retsina también hoy? -me preguntó sonriendo.
Sólo nos habíamos visto una vez y se acordaba no únicamente de mí, sino de mi frugal comida. Me dieron ganas de darle un beso. No era más inteligente que otros camareros, no tenía mejor memoria. Pero estaba en el estado de alerta del inmigrante.
-¿Feta, acelgas y retsina también hoy? -me preguntó sonriendo.
Sólo nos habíamos visto una vez y se acordaba no únicamente de mí, sino de mi frugal comida. Me dieron ganas de darle un beso. No era más inteligente que otros camareros, no tenía mejor memoria. Pero estaba en el estado de alerta del inmigrante.
Otra vida por vivir
Theodor Kallifatides
24 abril 2020
Primer café de la mañana en el balcón mágico de mamá
A la mañana siguiente me despertaron las palomas que zureaban como motores que no podían arrancar. Eran las cinco de la mañana. Fui a la cocina, preparé el café y salí al balcón mágico de mamá.
Otra vida por vivir
Theodor Kallifatides
Otra vida por vivir
Theodor Kallifatides
30 marzo 2020
Un tazón de chocolate
Había publicado un anuncio en un diario que se llamaba El Fomento del Comercio, y cada mañana releía su propio nombre y su título, no sin vanidad, mientras apuraba calmosamente un tazón de chocolate que le servía casi a tientas su patrona, una mujer arisca y caritativa que sospechando su necesidad no lo acuciaba con la exigencia del mísero alquiler, y que sin duda había adquirido el arte supremo con que espesaba y endulzaba el cacao en sus años de servicio en casa del párroco de la cercana iglesia de San Isidoro.
El jinete polaco
Antonio Muñoz Molina
El jinete polaco
Antonio Muñoz Molina
20 marzo 2020
Salchicha danesa
Para conversar, sin embargo, había que ir a otro lado. Por eso se dirigió al restaurante de los paquistaníes, pero no acababa de entrar cuando sintió el golpetazo de un olor penetrante "como a cagalera" y salió volando. Se comió una salchicha danesa con otro griego, el de la plaza contigua, que se extrañó de verlo.
Otra vida por vivir
Theodor Kallifatides
17 marzo 2020
Mucha champaña
Mucha champaña, mucho jolgorio, por lo que el despertar al alba, antes de ir al golf, había sido muy penoso. Y la admiración burlona que había mostrado el joven al verlo llegar a la hora, no le había gustado mucho.
A mitad del recorrido
Francoise Sagan
(Heidsieck and Co. Mucha)
A mitad del recorrido
Francoise Sagan
(Heidsieck and Co. Mucha)
15 marzo 2020
Los sándwiches de Olof
En una ocasión vimos al futuro primer ministro Olof Palme, que viajaba con sus hijos. Estaba sentado en el suelo con las piernas cruzadas comiendo los sándwiches que les había preparado su mujer. Ni guardaespaldas, ni coches de la policía, ni nada. Suecia en ese entonces aún era inocente, pero no lo sería por siempre.
Otra vida por vivir
Theodor Kallifatides
Otra vida por vivir
Theodor Kallifatides
13 marzo 2020
Boniatos y algarrobas
Un cuarenta y cinco es lo que hacía falta que viniera, decían, para que supierais agradecer lo que tenéis, pan blanco y carne de pollo y no boniatos y algarrobas, lo que os hemos dado con el sacrificio de nuestra juventud y nuestra vida y ahora desdeñáis.
El jinete polaco
Antonio Muñoz Molina
El jinete polaco
Antonio Muñoz Molina
23 enero 2020
Un vino como nunca has bebido
La Futura dudó, pareció buscar la aprobación del enano, luego, de repente, se decidió:
-Bueno -dijo-, vas a cenar conmigo. Vas a comer muy bien, con un vino como nunca has bebido en tu vida y como nunca más beberás.
La Futura
Francoise Sagan
-Bueno -dijo-, vas a cenar conmigo. Vas a comer muy bien, con un vino como nunca has bebido en tu vida y como nunca más beberás.
La Futura
Francoise Sagan
21 enero 2020
Una salchicha grasienta acaba con la vocación pictórica
De todas maneras, yo no llegué a ser pintor. Porque ocurrió lo siguiente: en la cuarta o en la quinta clase, más o menos, nos sugirió el profesor Marek que trajéramos de casa los modelos con los que montaríamos en la clase el bodegón propio. Mis compañeros de clase traían manzanas, naranjas, limones, floreros con rosas, diversas cajitas y candeleros.
Yo también traje conmigo objetos para hacer una naturaleza muerta muy proletaria, que armonizaba con el barrio obrero de Zizkov: una botella de cerveza, un vaso, una rebanada de pan y una salchicha envuelta en un papel grasiento. Monté el bodegón sobre la mesa de dibujo y esperé, con los demás, a que el profesor diera su visto bueno.
Cuando se me acercó, me miró y soltó con violencia:
-Por Dios, Seifert, quite esa salchicha. ¡No permitiré por nada del mundo que la pinte!
No tardé más que un par de segundos en comprender su preocupación. Y me quedé estupefacto.
Y en aquel momento memorable decidí que sería mejor escribir versos.
Toda la belleza del mundo
Jaroslav Seifert
Yo también traje conmigo objetos para hacer una naturaleza muerta muy proletaria, que armonizaba con el barrio obrero de Zizkov: una botella de cerveza, un vaso, una rebanada de pan y una salchicha envuelta en un papel grasiento. Monté el bodegón sobre la mesa de dibujo y esperé, con los demás, a que el profesor diera su visto bueno.
Cuando se me acercó, me miró y soltó con violencia:
-Por Dios, Seifert, quite esa salchicha. ¡No permitiré por nada del mundo que la pinte!
No tardé más que un par de segundos en comprender su preocupación. Y me quedé estupefacto.
Y en aquel momento memorable decidí que sería mejor escribir versos.
Toda la belleza del mundo
Jaroslav Seifert
16 enero 2020
Agua de menta
-Ya ves -dijo, apoyada en el decorado y bebiendo su agua teñida de menta-, ya ves, si no me ocupo más de ti no es porque no me gustes, incluso te amo, como se puede amar a mi edad, pero...
La diva
Francoise Sagan
La diva
Francoise Sagan
09 enero 2020
Un buen café italiano
Luego se tomó un cafecito en el café del italiano, al que daba igual lo que le dijeras, siempre te respondía "Juventus", pero hacía buen café.
Otra vida por vivir
Theodor Kallifatides
06 enero 2020
Quesito de cabra y chianti
Ahora la mujer se quedaba con él todo el día. La vieja no subía. Las piernas de Miles mejoraban, comía quesitos de cabra muy perfumados. Luigia había colgado sobre su cama una botella de chianti que no tenía más que inclinar para recibir en la garganta un chorro de vino acre y de color rojo oscuro. El sol inundaba al granero.
El cielo de Italia
Francoise Sagan
El cielo de Italia
Francoise Sagan
03 diciembre 2019
Me hacía mi café
En realidad, no importaba por qué razón el cuarto actuaba en mí, sino de qué manera actuaba. Me hacía mi café, encendía mi pipa, encendía el ordenador, y el mundo entero me cabía dentro.
Otra vida por vivir
Theodor Kallifatides
01 diciembre 2019
Menú extenso
El menú era muy extenso. Lo hojeó distraídamente y llegó a algo espantoso donde, en el mismo párrafo se mezclaba el apio, lenguados históricos y un asado revolucionario, además de patatas souflés, diferentes quesos y bombones de vainilla.
El párpado izquierdo
Francoise Sagan
El párpado izquierdo
Francoise Sagan
24 noviembre 2019
Con el paquetito de comida
Sufríamos un vacío de hombres caídos en combate o presos sentenciados a muerte o a treinta años por tribunales militares que condenaban en siete minutos. Por no mencionar los asesinatos cometidos al margen de esta legalidad por bandas de pistoleros uniformados, los "paseos", de los que nunca se regresaba. Presos de canas prematuras paralizados por el toctoc de las pisadas nocturnas del carcelero y que aún podían responder con desfallecimiento a la explosión de su nombre en la puerta de la celda abarrotada. Madres, abuelas, hijas, hermanas viajando con el paquetito de comida que la mayoría de las veces al preso no le daba tiempo a consumir.
La higuera
Ramiro Pinilla
La higuera
Ramiro Pinilla
30 octubre 2019
Incapaces de saber dónde está la despensa
¿Qué harían, él y Filú, hacia las ocho de la noche si ella no volviera? Esperarían en la puerta, como dos inútiles, incapaces de saber ni siquiera dónde estaban el aceite y la harina, el salchichón y el vino?
El gato y el casino
Francoise Sagan
El gato y el casino
Francoise Sagan
12 septiembre 2019
No pienso comer berenjenas
Sí, está bien, me casaré con usted si me promete no hacerme nunca comer berenjenas.
El amor en los tiempos del cólera
Gabriel García Márquez
El amor en los tiempos del cólera
Gabriel García Márquez
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