
El camarero llega con tres bandejas de ostras, que yacen puras y relucientes en sus conchas irregulares y profundas. Por un momento ella permanece inmóvil en su asiento cuando nosotros empezamos a comer, y sólo entonces come ella, como por respeto, o porque no quiere parecer hambrienta. La verdadera causa es mucho más sencilla: nos estaba observando, no ha comido nunca ostras.
Juego y distracción
Jame Salter
(Jan Van Kessel)
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